Son las 22:00 horas. No sé bien por qué, pero accedí a hacerle caso a mi intuición y me quedé en casa, al velo de la soledad, ya que nadie se encontraba… Apagué cuanto aparato emitiera algún sonido, cosa que no lograba hacía meses, y empecé a leer con ganas de desaparecer y entregarme a los renglones de aquel libro, que a los pocos minutos logró hacerme olvidar por completo algún signo de realidad. Saboreando palabra por palabra fui creando rostros, lugares y voces.
Llegué hasta donde menciona que ya se libraba de la pesada y melancólica carne que se poseía de él, cuando decidí que era tiempo de beber algún trago para reemplazar ese gusto amargo que me causó tal efecto de sentir el espejo de uno en un libro. Así que me acerque hasta el mueble de las bebidas, tomé una copa y me serví de ese baylis que está prohibido tocar y mucho más aun beber. Prendí un tabaco y vi como el humo formaba siluetas azules de gente sin rostro, no sé porque razón pero la compañía se sentía tan bien…
Volví a mi asiento y me entregué otra vez, sumergiéndome con todos los sentidos hasta no saber ni de mi existencia, llegando al punto de volverme parte en carne propia de esa historia… Terminado el capitulo 16 desperté de ese conjuro con cataratas de lagrimas en mis ojos sintiendo el vacío y la soledad que desprendía aquellas líneas… Sin poder interrumpir las lágrimas, examiné mi cuarto en cada detalle de soledad que habitaba en él. Apoyé mis pies en el parquets, al mismo tiempo que mi mirada se posaba enfrente del ventanal con las persianas cerradas y un vidrio que reflejaba mi rostro. En él podía ver cada línea, cada rasgo que formaba el contorno de mis ojos –¿cuánto te cuesta ver que el tiempo pasa y no se marca en días, ni años ni en anécdotas? ¿Qué hiciste por ti para sentirte satisfecho o que te hiciera más aun feliz? – -nada- me respondí a mí mismo, sin dejar de mirarme fijo…
El amanecer que se hacía notar en el fondo de los edificios todavía apagados de alguna luz, indicaba otro amanecer sin sentir la compañía de alguna presencia. Logré entender que es tiempo de empezar a hacer algo por ti pero sobre todo por los dos, ya que si uno cae el otro lo sufre al instante-¿ será por compartir el mismo espacio, tiempo y sentimiento?-
Desperté con el resplandor de la luz que entraba por las aberturas de las persiana, deduciendo al mismo tiempo que era más del mediodía, por el ruido intenso de personas desfilando en el exterior, cuando me encontré abrazando la fotografía tuya que me regalaste hacía varios días, esa imagen de tu rostro que todavía no pude volver a admirar, ni sentir la voz que desprenden tus labios. Me empecé a preguntar cómo sería todo a partir de aquel domingo, pero al instante sentí las punzadas y los crujidos que hacía mi cuerpo por la mala postura que adquirí en sueños o sólo me sirvieron de excusa para no empezar a maquinar en esas sensaciones de inquietud e intriga que logran quitarme la estabilidad.
Abrí la puerta de la habitación y empezó a asomarse la penumbra de la casa cerrada pegándome un aire fresco que olía a limpio y no a tabaco con mezcla de encierro, me adentré al baño lavando mi cara y a la vez tratando de inspeccionar mi rostro abandonado y marcas que delatan las pocas horas de descanso, cuando noté que en una noche había envejecido quince años mas. Rápidamente un largo escalofrió cruzó mi cuerpo al pensar que yo la tomé como una noche positiva –la ilusión no se va, no aprendes que el tiempo suprimió la poca esperanza que quedaba- recité a la nada mientras salía y me desplomaba en la cama. Mirando hacia dentro de aquel cuerpo poseído por el cansancio percibí que el teléfono sonaba, me avancé hacia él y note que decía tu nombre, en ese instante miles de pensamientos acompañados de sentimientos, dudas y miedos peleaban en mi interior por la razón. Sacudiendo la cabeza atendí.
Quedamos en encontrarnos en aquel café de Alsina en dos horas, cosa que para mejorar mi aspecto no alcanzaba con un día entero ni semanas. Llegué 20 minutos tarde, tu cara de duda se notaba desde enfrente, nuestro abrazo duró más que cualquier otro anterior.
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